Arte y cultura
4 detalles curiosos de la Capilla Sixtina que no conocías
Las obras que rellenan la capilla de color, contienen una carga histórica, emocional y religiosidad, enmarcada en los tiempos de su creación.
Vaticano, 08 de mayo de 2025. La gran estructura arquitectónica conocida hoy como la capilla del Palacio Apostólico de la ciudad del Vaticano, construida desde 1473 y culminada en 1483, es la sede en donde la reunión más misteriosa del catolicismo tiene lugar: El Cónclave. Pero más allá de esto, la capilla en sí resguarda detalles que relatan historias increíbles de cultura y trascendencia cristiana, escondidas en arte.
En este sentido, la reunión papal, que engloba la participación de más de 100 cardenales representantes de otros países, remonta su congregación en la famosa Capilla Sixtina desde 1942, en donde surge una mística votación para elegir al nuevo Pontífice de la Iglesia Católica a puerta cerrada.
Esto es lo que más se conoce de esta icónica pieza arquitectónica, en la que los cardenales electores quedan encerrados por días, hasta que el humo de la chimenea sea blanco y se cante «Habemus papam», señalando que hay un nuevo Papa que regirá la Iglesia Católica.

Pero las paredes y el techo de esta obra de arte, deja sin palabras a quien se detenga a observarlas. Acerca de esto, refleja en sus palabras el erudito alemán Goethe «hasta que no hayas visto la Capilla Sixtina, no tendrás una idea adecuada de lo que el hombre es capaz de lograr».
A continuación, te presentamos los detalles históricos que esconde la capilla, desde su creación, que refiere a las majestuosas pinceladas que Miguel Ángel plasmó en su interior.
Belleza controversial en cuadros de la Capilla Sixtina
En contexto, el famoso escultor, poeta y arquitecto Miguel Ángel escribió un poema lamentando las dificultades de embellecer uno de los lugares más sagrados de la cristiandad.

Quizás suene incongruente que el pintor creara una obra tan sublime en la bóveda de la Capilla Sixtina, la cual lleva en su interior escenas que relatan el Génesis, pero esto realmente pasó.
Cuando el papa Julio II le pide que se encargue de la capilla, Miguel Ángel pensó que nunca había realizado un «Fresco» en pintura (técnica mural) de forma completa. Pese a que se lo pedía una autoridad, estuvo renuente y lo rechazó en dos oportunidades, hasta que lo tomó.
A un año de haber empezado la buena obra, le envió un soneto (composición poética) a su amigo Giovanni di Pistoia en 1509, expresando sus numerosas quejas y dolencias.
Expresaba que tenía la glándula tiroides inflamada, decía, la columna vertebral torcida y encorvada, el pecho oprimido y retorcido, los muslos acalambrados constantemente y el trasero dolorido por el esfuerzo.
«¡Mi pincel, encima de mí todo el tiempo, gotea pintura para que mi cara sea un buen piso para los excrementos!, exclamó en sus versos.
Lo que manifestaba no era una exageración, pues para pintar el techo de 3.300 metros, tenía que estar parado en un andamio precario de 18 metros de altura, con el cuello hacia atrás y el brazo elevado por encima de la cabeza.
Por ende, al poeta realmente le preocupaba su estado mental, exclamando: «Porque estoy atascado así, mis pensamientos son estupideces locas, pérfidas: cualquiera dispara mal por una cerbatana torcida».
También le preocupaba que el pintar en esas condiciones, terminara afectando la obra maestra, declarando al final del poema enviado a su amigo: «Mi pintura está muerta. Defiéndela por mí, Giovanni, protege mi honor. No estoy en el lugar correcto, no soy pintor».

En «La Creación de Adán» aparece Eva
Por otra parte, en la imagen central del techo de la capilla, la cual refleja a Dios creando a Adán con sus dedos casi tocándose, es una de las más populares y conocidas mundialmente.
La obra auténtica muestra a Dios como un superhéroe, arrastrado por el viento, musculoso, con ropajes ceñidos y un manto que lo envuelve. Pero hay algo peculiar que puede pasar por desapercibido, y es que aparte de los querubines que lo acompañan, hay una figura en el manto rojo y es una mujer que dirige a Adán una mirada atenta.

Al respecto, el crítico de arte inglés, Walter Pater, afirmó que la persona a quien Dios cobija bajo su brazo es Eva, antes de su creación.
«Viene con las formas de las cosas que serán, la mujer y su progenie, en el pliegue de su manto. Dios le está dando a Adán un alma, le está dando libre albedrío, y eso es lo que Eva personifica», alega Pater
Según otras explicaciones, la representación de la mujer simboliza que en la mente de Dios existe, aunque no ha sido creada físicamente, pero que está a punto de ser traída a la existencia.
Su posición en el brazo de Dios, enfatiza la importancia de la mujer en la narrativa bíblica de la creación.

Pinceladas de otros artistas antes de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina
Antes de que el papa Sixto IV encargara a Miguel Ángel de hermosear la bóveda, ésta ya se encontraba pintada de azul con estrellas doradas.
Era un cielo creado por Piermatteo d’Amelia, uno de los artístas convocados para decorar el sagrado recinto en un período corto de 11 meses, en 1482.
Aparte, artistas como Sandro Botticelli, Pinturicchio, Cosimo Rosselli, Pietro Perugino (maestro del pintor y arquitecto Rafael) y Domenico Ghirlandaio (maestro de Miguel Ángel), también colaboraron con la obra.
Las manifestaciones artísticas plantean un ciclo del Antiguo y Nuevo Testamento, las cuales comenzaban en el muro del altar, finalizando en los muros de la entrada.

Encima se pintó una galería de retratos papales, que se completaban debajo con representaciones de cortinas pintadas.
Escándalo de desnudez en «El Juicio Final»
Por otra parte, la obra de Miguel Ángel representó en primera instancia una «tarea abrumadora», porque se trataba de representar el fin de los tiempos y el comienzo de la eternidad.
El significado de esta obra se remonta en el termino que proviene del griego apokálypsis que significa «despojar lo que cubre», «retirar el velo», «descubrir», «develar», «revelar».
Por lo tanto, más de las 300 figuras que rodean a Cristo, casi todas son masculinas y están desnudas.
Cuando Biagio da Cesena, el maestro de ceremonias papal, se quejó de tal indecencia, la respuesta de Miguel Ángel fue inmortalizarlo en el fresco como juez de los condenados y del infierno.
Consecuentemente, lo pintó desnudo, salvo por una serpiente que le rodea las caderas y le muerde los genitales.

Cuando el Concilio de Trento prohibió el arte «lascivo», la obra fue condenada como indecorosa.
Es por esto que, en 1564 el papa Pío V le ordenó a Daniele da Volterra, quien había sido aprendiz de Miguel Ángel, que cubriera la desnudez de los personajes pintados por su maestro.
Posteriormente, entre 1980 y 1990, se presentó el dilema si conserva o eliminar las adiciones que ocultaron lo que Miguel Ángel había diseñado.
La solución presentó el dejar algunos rastros de la censura como evidencia de la mentalidad dominante del siglo XVI y recuperar tanto como fuese del aspecto original de la pintura.

