Unión Europea
Soga al cuello: Europa dejará de comprar gas ruso en 2028
Como medida para cortar la financiación de la guerra en Ucrania. Eslovaquia y Hungría, dependientes de los hidrocarburos rusos, se opusieron pero quedaron en minoría.
Caracas, 20 de octubre de 2025. Los Estados miembros de la Unión Europea (UE) han llegado a un acuerdo histórico para cortar de forma definitiva la dependencia del gas ruso. Tras más de dos años y medio desde el inicio de la invasión a Ucrania, el Consejo de Energía de la UE consensuó este lunes la reforma del reglamento europeo que prohibirá la compra de gas ruso, tanto por gasoducto como de Gas Natural Licuado (GNL), a partir del 1 de enero de 2028.
Esta medida no se considera un paquete de sanciones temporales contra el régimen de Vladimir Putin, sino un cambio legislativo de carácter permanente.
El bloque comunitario busca enviar una señal inequívoca de que abandonará su dependencia energética de Moscú para siempre, evitando así «repetir los errores del pasado», incluso si el conflicto en Ucrania finalizara y se levantaran otras restricciones.
La prohibición del gas ruso se convierte en ley permanente
La reforma legal establece plazos concretos para la interrupción de los contratos vigentes.
Si bien la prohibición entra legalmente en vigor el 1 de enero de 2026, los contratos de suministro a largo plazo tendrán un margen de extensión máximo hasta el 1 de enero de 2028.
Los contratos a corto plazo, por su parte, deberán finalizar a más tardar el 17 de junio de 2026. La decisión fue aprobada por mayoría cualificada, lo que le otorga un carácter más sólido que las sanciones tradicionales, que requieren unanimidad.
Sin embargo, la medida ha encontrado la resistencia de los estados más pro-rusos y energéticamente dependientes: Hungría y Eslovaquia.
Para mitigar estas reticencias, el comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen, se comprometió a establecer medidas de apoyo para asistir a estos países, que serán los más afectados por el corte.
Dudas legales en Francia Italia y España
Aunque finalmente votaron a favor, varios países de gran peso, incluyendo Francia, Italia y España, expresaron reservas de índole legal.
Su principal preocupación radica en la dificultad de cortar abruptamente los contratos ya firmados a largo plazo entre las energéticas europeas y los suministradores rusos.
Algunas de estas empresas ya han solicitado compensaciones a la Unión Europea por la obligación de romper estos acuerdos comerciales

