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Canadá exige a la administración Trump cese de injerencia
Caracas, 30 de enero de 2026. El Primer Ministro de Canadá, Mark Carney, emitió un contundente llamado de atención al Gobierno de los Estados Unidos, encabezado por Donald Trump.
Instándolo a respetar la soberanía nacional y a frenar cualquier tipo de intervención en los movimientos secesionistas que buscan la independencia de la provincia de Alberta.
Esta reacción oficial surge tras la revelación de una serie de contactos diplomáticos entre funcionarios del Departamento de Estado estadounidense y líderes del denominado Proyecto de Prosperidad de Alberta (APP).
Según informes de la prensa internacional, se han producido al menos tres encuentros desde el pasado mes de abril, lo que ha encendido las alarmas en Ottawa sobre una posible instrumentalización externa de las tensiones internas canadienses.
Amenaza a la unidad nacional y seguridad energética
Durante una comparecencia pública junto a diversos líderes provinciales, el Primer Ministro Carney fue tajante al señalar que Canadá no tolerará interferencias extranjeras, especialmente en territorios de alto valor estratégico y energético como Alberta, pieza clave en la seguridad económica de la región.
“Esperamos que el Gobierno de Estados Unidos respete la soberanía canadiense”, afirmó Carney.
El Proyecto de Prosperidad de Alberta (APP) ha recibido autorización oficial para la recolección de firmas con el objetivo de convocar un referendo independentista previsto para el otoño de 2026.
No obstante, el Gobierno Federal destaca que el sentimiento mayoritario de la población en la provincia sigue siendo de rechazo a la secesión, según indican las encuestas más recientes.
Para el Ejecutivo canadiense, el acercamiento de la administración Trump a sectores que promueven la división del país representa una amenaza directa a la estabilidad de Norteamérica.
Ottawa ha dejado claro que los asuntos internos y la administración de sus recursos naturales deben resolverse exclusivamente bajo el marco legal canadiense.
Sin la participación de potencias extranjeras que busquen beneficiarse de una eventual desestabilización política en el norte del continente.

