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El mundo recuerda 78 años del ataque nuclear en Nagasaki
El primer ministro de Japón, Fumio Kishida, destacó la creciente dificultad de lograr un mundo libre de armas nucleares
Caracas, 9 de agosto de 2023.- Hace 78 años, un 9 de agosto de 1945, Estados Unidos (EE.UU.), lanzó la “Fat Man (hombre gordo)” sobre Nagasaki, Japón, la segunda bomba atómica de la historia en el peor de los ataques nucleares, donde fallecieron miles de inocentes.
Este ataque ocurrió tan solo tres días después de su primer lanzamiento contra civiles, el “Litte Boy (el pequeño niño)”, en la ciudad de Hiroshima.
En una ceremonia, más modesta de lo habitual, a causa de un tifón convertido en tormenta tropical, Nagasaki, recordó este miércoles la tragedia.
El primer ministro de Japón, Fumio Kishida, destacó en un mensaje por vídeo la creciente dificultad de lograr un mundo libre de armas nucleares.
Por su parte, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, dijo que la máxima prioridad del organismo es lograr un mundo sin estas «armas inhumanas» para evitar que ocurra una devastación similar a Nagasaki.
Perdidas humanas
En esta acción destructiva del Gobierno estadounidense, se calcula que murieron entre 28.000 y 49.000 personas el día de la explosión, aunque no se tienen cifras exactas.
En Nagasaki la bomba destruyó un área de 7,7 kilómetros2. Mientras que cerca del 40% de la ciudad quedó en ruinas. Escuelas, iglesias, hogares y hospitales se derrumbaron.
«El lugar se convirtió en un mar de fuego. Era el infierno. Cuerpos quemados, voces pidiendo ayuda desde edificios derrumbados, personas a quienes se le caían las entrañas (…)», dijo en una entrevista para la BBC el sobreviviente de Nagasaki, Sumiteru Taniguchi.
El bombardero Bockscar, un B-29 pilotado por el mayor Charles Sweeney, dejó caer la bomba Fat Man, hecha de Plutonio 239, la cual explotó a 500 metros sobre el suelo.
Daños ocasionados
En una fracción de segundo tras la explosión de una bomba atómica, se liberan rayos gamma, neutrones y rayos X que salen disparados a una distancia de 3 kilómetros.
Estas partículas invisibles bombardean todo lo que encuentran a su paso, incluyendo los cuerpos humanos, y destruyen sus células.
Una cruel realidad
La bomba de Hiroshima, resultó letal para el 92% de las personas que estaban en un radio de 600 metros del punto cero. Los sobrevivientes de las explosiones, conocidos como hibakusha, sufrieron las devastadoras consecuencias del intenso calor y de la radiación.
Las víctimas sufrieron, de manera inmediata, quemaduras que les arrancaron la piel y los tejidos. La exposición al material radiactivo les causó náuseas, vómitos, sangrado y caída del cabello.
Con el tiempo, algunas personas desarrollaron cataratas y tumores malignos. En los 5 años posteriores a los ataques, aumentaron drásticamente los casos de leucemia entre los habitantes de Hiroshima y Nagasaki.
Diez años después de los bombardeos, muchos sobrevivientes desarrollaron cáncer de tiroides, de seno y de pulmón a una tasa superior a la normal.

