EEUU
Trump revive el “RussiaGate” para tapar el escándalo por caso Epstein
El magnate neoyorquino se hunde en el pantano de sus nexos cercanos con el pedófilo fallecido
EEUU, 21 de julio de 2025 – Donald Trump es un hombre que maneja la información a su antojo. A diario, el presidente de Estados Unidos ofrece decenas de declaraciones polémicas, que en cuestión de horas contradice para ser noticia nuevamente. Es así como pretende manejar el espinoso caso que le involucra con el fallecido traficante sexual Jeffrey Epstein, para taparlo con cualquier otra noticia.
Ante la dificultad para esquivar los dardos que le lanzan desde la oposición demócrata, pero también desde las filas republicanas, Trump utiliza todas las herramientas a su disposición, pero en este caso, la fuerza de las pruebas tiene una contundencia tal, que el magnate neoyorquino no ha podido zafarse fácilmente de su presunta responsabilidad.
En un intento desesperado por traer a la palestra un caso que pueda opacar sus evidentes vínculos con Epstein, Trump y sus asesores intentan revivir el caso del “RussiaGate”, en momentos en que ya nadie habla de un caso cerrado en 2018 por no encontrarse pruebas de la supuesta interferencia rusa en las elecciones estadounidenses de 2016.
Los equipos de Trump, comenzando por su directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, amenazaron repentinamente con hacer «todo lo que puedan» para procesar al expresidente Barack Obama y a todos los responsables de la supuesta conspiración contra Trump en aquel momento.
Gabbard, es la misma que mintió sobre la vinculación del gobierno de Venezuela con la extinta banda criminal Tren de Aragua, y luego despidió a los investigadores que negaron ese nexo. También es la misma que aseguró que Irán no construye ni quiere construir armas nucleares, postura que cambió tras el regaño presidencial. Por tanto, Gabbard resulta una funcionaria de limitada credibilidad para revivir el “RussiaGate”.
Trump intenta tapar sin éxito el escándalo Epstein
Luego de que se filtraran nuevas pruebas de los cercanos vínculos entre Donald Trump y el fallecido traficante sexual Jeffrey Epstein, el gobierno del magnate neoyorquino luce desesperado intentando callar lo que ya es un grito público.
El video editado de la última aparición con vida de Epstein antes de su supuesto suicidio y la posterior desaparición de los documentos del desaparecido empresario, hizo sospechar hasta a los más cercanos colaboradores de Trump de que hay gato encerrado en este caso.
En medio de los intentos por silenciar a la prensa y la opinión pública, se filtró un dibujo de una mujer desnuda que Trump le habría regalado a Epstein con una reveladora dedicatoria, lo que valió que el presidente interpusiera una demanda contra el Wall Street Journal por supuesta difamación.
Como si todo esto fuese poca cosa, apareció el testimonio de María Farmer, una de las denunciantes del caso Epstein, que vincula directamente a Trump con el traficante sexual y pedófilo, y asegura que eran “mejores amigos”.
Farmer trabajó entre 1995 y 1996 para Epstein, inicialmente para adquirir obras de arte en su nombre, pero luego terminó supervisando los ingresos y salidas de menores, mujeres jóvenes y celebridades en la entrada principal de la casa del empresario en Nueva York.
En sus revelaciones, Farmer asegura que el propio Trump tuvo un acercamiento poco adecuado con ella durante una visita a las oficinas de Epstein en Nueva York. Al notar el interés del actual presidente por la joven, el financista le dijo «No, no. Ella no está aquí para ti».
El testimonio es uno de los más claros sobre lo que supone la estrecha relación entre los millonarios y sus gustos y costumbres compartidas.
La promesa incumplida en el caso Epstein
Durante siete meses de este segundo gobierno de Donald Trump, han sido muchas las promesas que no ha podido o querido cumplir. En el primer grupo, está el fin de la guerra en Ucrania en 24 horas, en el segundo, la total publicación de los archivos Epstein.
El mandatario prometió que, dada la polémica sobre este caso, que involucra a exmandatarios de varios países, líderes políticos y figuras públicas del mundo del entretenimiento, publicaría las listas del traficante sexual fallecido.
A cambio, el gobierno de Trump cerró el caso con un video manipulado en el que se asegura que Epstein sí cometió suicidio y determinó que las famosas listas, ya no existen. Todo eso lleva a presumir que algunos tentáculos se movieron para favorecer a los interesados, en especial a Trump.
La batalla casi diaria que tiene el gobierno contra la prensa por la continua revelación de información que relaciona a Trump con Epstein, es otro de los nudos de este escándalo que está muy lejos de ser aplacado.

