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En Davos: Canadá y Francia trazan línea roja a Washington

«Canadá apoya firmemente a Groenlandia y Dinamarca” expresó Mark Carney en el Foro Económico Mundial de Davos

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Suiza, 20 de enero de 2026. El Primer ministro de Canadá, Mark Carney, convulsionó el Foro Económico Mundial al declarar el fin definitivo del orden internacional liderado por Estados Unidos y denunciar que la integración económica se ha convertido en un arma de subordinación.

En un discurso de franqueza inusual, Carney sentó las bases para un realineamiento geopolítico histórico, llamando a las potencias medias a forjar una nueva coalición basada en valores y autonomía estratégica.

Estamos en medio de una ruptura, no de una transición”, declaró Carney con contundencia.

“Las grandes potencias han comenzado a usar la integración económica como un arma. Los aranceles como palanca. La infraestructura financiera como coerción. Las cadenas de suministro como vulnerabilidades a explotar”, aseveró.

Para el mandatario, la antigua “ficción útil” de un sistema basado en reglas ha colapsado, dejando a los países en un escenario donde “los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben”.

“No es soberanía, es una puesta en escena”Carney advirtió que el “viejo orden no va a volver” y que la dependencia de un poder hegemónico conduce directamente a la pérdida de autonomía.

Asimismo, agregó: “Cuando solo negociamos bilateralmente con un hegemon, negociamos desde la debilidad… Esto no es soberanía. Es la puesta en escena de la soberanía mientras se acepta la subordinación”.

Ante este panorama, el líder canadiense propuso una doctrina de “realismo basado en valores”, combinando principios con pragmatismo.

La respuesta, según Carney, no es el aislamiento, sino la construcción de “geometrías variables”: coaliciones flexibles de países con intereses comunes para temas específicos, desde la seguridad hasta el comercio.

El Plan de Canadá

Para dejar de “vivir dentro de la mentira”, Canadá inició un giro estratégico sin precedentes, basado en dos pilares:

  • Fortalecimiento interno: Duplicación del gasto en defensa para 2030, eliminación de barreras comerciales internas y movilización de un billón de dólares en inversiones en energía, minerales críticos e Inteligencia.
  • Artificial.· Diversificación Externa: En los últimos seis meses, Canadá ha firmado 12 acuerdos comerciales y de seguridad en cuatro continentes, incluyendo nuevas asociaciones con la Unión Europea, China y Qatar, y está negociando pactos con India y bloques como la ASEAN.

Entre tanto Carney resumió :“Ya no dependemos solo de la fuerza de nuestros valores, sino también del valor de nuestra fuerza”.

Groenlandia: la línea roja

El discurso tuvo un eje concreto de confrontación: la crisis por Groenlandia. Carney alineó explícitamente a Canadá con Dinamarca y Groenlandia frente a las ambiciones anexionistas de la administración estadounidense.

Canadá apoya firmemente a Groenlandia y Dinamarca, y apoya plenamente su derecho exclusivo a decidir el futuro de Groenlandia”, afirmó, al tiempo que se opuso rotundamente a los aranceles punitivos sobre el territorio ártico.

Para respaldar esta postura, Carney reiteró el compromiso inquebrantable con el Artículo 5 de la OTAN, destacando los esfuerzos con aliados nórdicos para asegurar los flancos norte y oeste de la Alianza.

Un llamado a las potencias medias

“Si no estás en la mesa, estás en el menú”El mensaje final de Carney fue un llamado urgente a la acción colectiva.

“Las potencias medias deben actuar juntas, porque si no estamos en la mesa, estamos en el menú”, declaró.

Instó a los países a “quitar el letrero de la ventana”—una referencia al ensayo de Václav Havel “El poder de los sin poder”— y dejar de participar en un sistema que ya no los protege.

Su intervención resonó como una brújula moral y geopolítica para las naciones atrapadas en la nueva rivalidad entre grandes potencias, estableciendo a Canadá como un actor decidido a trazar un “tercer camino” en un mundo fracturado.

El discurso de Carney no fue un hecho aislado. Horas antes, el presidente francés Emmanuel Macron, en el mismo foro de Davos, denunció la “ley del más fuerte” impuesta por Washington y urgido a no aceptar un “nuevo enfoque colonial” en las relaciones transatlánticas.

Macron señaló en Davos en medio de la tensión con Trump: «Preferimos el respeto a los matones”.

Además, calificó a la OTAN como una “institución debilitada” y prometió activar el mecanismo de defensa comercial de la UE, describiendo la agresividad estadounidense como “inútil”.

Estas declaraciones paralelas pintan un cuadro de un frente occidental cada vez más crítico y dispuesto a confrontar la política exterior de Estados Unidos.

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