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Yván Gil: OEA carece de competencia para opinar sobre Venezuela
El canciller venezolano calificó de “disonante” que funcionarios extranjeros pretendan calificar o dirigir procesos que competen exclusivamente al marco legal del Estado
Caracas, 31 de marzo de 2026. El ministro del Poder Popular para Relaciones Exteriores, Yván Gil, fijó una postura contundente frente a las recientes declaraciones de Albert Ramdin, secretario general adjunto de la Organización de los Estados Americanos (OEA), calificándolas como una pretensión de injerencia que vulnera la soberanía nacional.
El pronunciamiento surge tras la difusión de mensajes por parte de la OEA en los que se cuestionaban los procesos de designación de cargos públicos en el país.
En ese contexto, sugieren un tutelaje externo bajo el argumento de abordar “desafíos institucionales”.
A través de los canales oficiales, el canciller Gil recordó el estatus jurídico de la República Bolivariana frente al organismo hemisférico.
“La Organización de los Estados Americanos carece de toda competencia para pronunciarse sobre asuntos internos de Venezuela”, sentenció el diplomático.
Gil subrayó que la relación administrativa con dicho organismo finalizó tras el proceso de retiro formal completado años atrás.
Lo que invalida cualquier intento de la OEA por intervenir en el orden constitucional venezolano.
Puntos clave de la respuesta diplomática
El canciller venezolano calificó de “disonante” que funcionarios extranjeros pretendan calificar o dirigir procesos que competen exclusivamente al marco legal del Estado.
Se reafirmó que la designación de actores públicos es un ejercicio soberano que no requiere validación de instancias externas.
Asimismo, el Ejecutivo Nacional desestimó la oferta de «apoyo» de la OEA, interpretándola como un intento de condicionar la reconciliación nacional a agendas de presión internacional.
Finalmente, el titular de la cartera de exteriores reiteró que Venezuela continuará su curso de autodeterminación, blindando su institucionalidad frente a lo que describió como una narrativa persistente de intromisión en el sistema político del país.


