Ciencia
Ya se puede crear oro en laboratorios, pero…
Los científicos lograron utilizar el plomo para transformarlo a través de colisiones atómicas, en el brillante metal amarillo
Caracas, 11 de julio de 2025. El oro, uno de los metales o mineral más perseguido debido a su gran belleza y riqueza, al considerarse un símbolo exquisito de poder, y precisamente su escasez ha intensificado su valor desde tiempos remotos. Ahora, la ciencia logró demostrar que es posible fabricarlo, pero no todo es felicidad en este hallazgo.
Asimismo, esta invención científica a nivel de física, podría catalogarse casi como un evento curioso más que como algo práctico, debido a los altos costos que habría que pagar por su replica en un laboratorio.
Apreciemos que el mineral en realidad no nació en la tierra, sino que se formó en el espacio, probablemente durante una colisión entre estrellas neutrones o tras una supernova. Estas explosiones liberan tanta cantidad de energía que permiten la creación de elementos pesados, como lo es el oro, a partir de otros más ligeros.

En cuanto a la composición del oro, posee 79 protones en su núcleo, lo que lo posiciona en la tabla periódica entre el platino (78)y el mercurio (80).
Esto significa que, con la suficiente energía, se podría arrancar un protón al mercurio o añadírselo al platino para obtener el brillante metal dorado, pero aquí es donde se presenta el desafío que hace dudar si vale la pena iniciar el proceso de creación del simbólico mineral: el coste energético de este proceso es tan alto, que en la práctica resulta inutilizable.
Creación del oro con plomo
En este sentido, la creación del oro en laboratorio ya no es sólo teoría, pues en el laboratorio europeo CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear), los científicos lograron transformar plomo en oro.
Utilizaron aceleradores de partículas, las cuales son capaces de provocar colisiones atómicas a velocidades próximas a la luz, y es en una de estas colisiones en las que al plomo (82) se le puede extraer tres protones, resultando de esta forma el simbólico metal.

Precisamente, el problema de la creación del afamado mineral es el precio: fabricar una onza de oro artificial puede costar un cuatrillón de dólares.
Aunque el plomo es más abundante que el metal dorado, el coste energético de este proceso lo convierte en una opción totalmente inviable a escala industrial.
Es por esto que el oro seguirá considerándose un privilegio, porque en la actualidad, la mayores de las reservas del metal en el globo terráqueo se concentran en Australia, Sudáfrica, Rusia y en una menor cantidad que los anteriores mencionados, en China.
Y aunque se consiga replicar el oro de manera rentable, este seguirá tratándose de un recurso mal distribuido, porque el problema a profundidad no recae en lo científico, sino a nivel humano.

