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EEUU

Republicanos pierden Texas por primera vez en 36 años

Las políticas migratorias de Donald Trump y su peculiar manejo de la economía, le cobran otra factura al republicano

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EEUU, 02 de febrero de 2026. El panorama político de Estados Unidos sufrió un sismo de magnitud histórica este fin de semana. Taylor Rehmet, veterano de la Fuerza Aérea y líder sindicalista, logró lo que parecía imposible al conquistar un escaño en el Senado de Texas por el 9º Distrito.

Esta victoria demócrata no es un hecho aislado, sino que representa el fin de una hegemonía republicana que se había mantenido inquebrantable durante los últimos 36 años en esta demarcación.

El triunfo de Rehmet cobra una relevancia especial al analizar el margen de la derrota para el bando conservador. En las elecciones de 2024, Donald Trump se había impuesto en esta misma circunscripción por una ventaja de 17 puntos. Sin embargo, en esta segunda vuelta, el candidato demócrata superó a Leigh Wambsganss, la protegida de Trump, por 14 puntos de diferencia. Este giro de 31 puntos porcentuales en menos de dos años evidencia un rechazo frontal hacia la agenda actual de la Casa Blanca.

Este resultado en Texas se suma a una cadena de fracasos electorales para el trumpismo en estados clave como Florida, Nueva York, Virginia y Nueva Jersey. La pérdida de territorios que antes se consideraban bastiones seguros sugiere que la supremacía republicana se está desmoronando ante una oposición revitalizada.

Lo ocurrido en el 9º Distrito se percibe ahora como un termómetro definitivo de cara a las elecciones legislativas del Congreso que se celebrarán este mismo año.

El rechazo a las políticas migratorias y económicas

El desplome del apoyo republicano en Texas tiene raíces profundas en el descontento social generado por las recientes acciones del ejecutivo. El electorado parece haber pasado factura por las violentas redadas de la policía migratoria, que han provocado marchas multitudinarias en las principales ciudades del país.

Este endurecimiento de las políticas del ICE, sumado a una gestión económica percibida como inestable, ha alienado a votantes moderados y sectores productivos que antes respaldaban al partido.

Las advertencias internas dentro del Partido Republicano ya vaticinaban este escenario de crisis. Recientemente, se filtraron audios del senador Ted Cruz donde alertaba a Trump sobre las consecuencias de su política de aranceles y las redadas masivas. Cruz fue tajante al señalar que este rumbo llevaría inevitablemente a la pérdida de ambas cámaras en el Congreso y a un asedio legislativo constante. Los resultados de este fin de semana confirman que los temores del senador eran fundados.

A pesar de haber publicado múltiples mensajes de apoyo a Wambsganss en sus redes sociales durante el cierre de campaña, Trump intentó desmarcarse de la derrota tras conocerse los datos oficiales. Desde Florida, el mandatario calificó el evento como una simple «votación local» con la que no tenía relación alguna. No obstante, el contraste entre su activa participación previa y su actual silencio estratégico no ha pasado desapercibido para los analistas políticos.

Republicanos esperan “paliza” en elecciones de medio término

La victoria de Rehmet destaca también por la desproporción de recursos económicos invertidos en la contienda. Mientras que la candidata respaldada por Trump gastó 2,4 millones de dólares, el sindicalista demócrata logró el triunfo con apenas 200 mil dólares, centrando su discurso en la defensa de la educación pública y la protección del empleo. Este fenómeno demuestra que el mensaje de cambio está resonando con más fuerza que el músculo financiero de la maquinaria republicana.

Ken Martin, presidente del Comité Nacional Demócrata, ha definido este suceso como una «señal de alerta» para los conservadores en todo el territorio estadounidense. Para la dirigencia demócrata, ganar en estados de tradición republicana como Texas, Kentucky e Iowa es la prueba de que el partido está en una fase de recuperación acelerada.

La tendencia actual sugiere que el descontento con la administración Trump podría traducirse en una derrota masiva para el oficialismo en noviembre, cuando se celebrarán las elecciones de medio término.

Con la salida de figuras clave y la pérdida de alcaldías emblemáticas como la de Miami, el Partido Republicano enfrenta una crisis de identidad y de liderazgo. La derrota en Texas no es solo un escaño perdido, sino el símbolo del fin de una era de dominio político. El camino hacia el Congreso parece estar despejándose para una oposición que ha sabido capitalizar el malestar económico y social que recorre la nación.

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