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Plan de Kast amenaza a venezolanos en Chile.
Un mecanismo que ha sido fuertemente criticado por su potencial para generar hacinamiento y tratos degradantes.
Caracas, 19 de noviembre de 2025. El candidato presidencial chileno por el Partido Republicano, José Antonio Kast, ha intensificado el debate migratorio con una controvertida propuesta que exige la expulsión de los 336.000 migrantes irregulares residentes en el país, forzándolos incluso a costear su propio pasaje de retorno.
La medida, que ha sido calificada de «inhumana» y «discriminatoria,» apunta de forma particular contra la población venezolana.
Kast, en su discurso, dejó clara la severidad de su plan:
- Salida voluntaria o castigo: Aquellos migrantes que no acepten la salida «voluntaria» se enfrentarán a sanciones y serán vetados de por vida para reingresar a Chile.
- Mecanismo de presión: El candidato defendió que, por cada persona que sea detenida y expulsada, al menos cinco optarían por irse «voluntariamente,».
- Lo que críticos señalan como una admisión de que su plan se basa en la presión y la generación de miedo.
- Enfoque punitivo: Incluso en el caso de migrantes con procesos judiciales pendientes, Kast adelantó que no serían expulsados hasta haber cumplido la totalidad de su condena, lo que subraya la naturaleza punitiva de su política.
Medida Específica contra Venezolanos
Para la población venezolana, con la que Chile rompió relaciones diplomáticas, Kast propuso la creación de «centros de refugio» temporales.
Estos centros operarían hasta que el gobierno de Caracas envíe aeronaves para la repatriación de sus ciudadanos.
Un mecanismo que ha sido fuertemente criticado por su potencial para generar hacinamiento y tratos degradantes.
Críticas y la contradicción histórica
La propuesta no solo ha provocado el rechazo de amplios sectores sociales, sino también el de la oposición. La candidata oficialista Jeannette Jara la calificó de «insólita» e «imaginaria,» poniendo en duda su viabilidad.
Sin embargo, en su crítica, Jara cometió un error al asegurar que Venezuela no acepta a sus migrantes deportados.
Esta afirmación omite la existencia del programa oficial venezolano, la Gran Misión Vuelta a la Patria, un mecanismo que ha facilitado el retorno de miles de ciudadanos, aunque su operación en Chile se haya limitado tras la ruptura de relaciones diplomáticas.
La iniciativa de Kast cobra un matiz de contradicción histórica si se considera el pasado reciente de Chile.
Durante la dictadura de Augusto Pinochet y otros periodos de crisis, Chile fue un país emisor de migrantes. Miles de chilenos encontraron refugio en decenas de naciones, incluyendo Venezuela.
Al proponer hoy la expulsión masiva y hostil de migrantes, especialmente venezolanos, la postura de Kast no solo desconoce esta historia de solidaridad, sino que también va en contra de los principios básicos de derechos humanos y del derecho internacional.

