Ecuador
Noboa bombardeará supuestas “narcolanchas” al estilo Trump
Se desconoce si también atacará a los buques de su empresa de frutas, señalada de transportar drogas camufladas entre la mercancía
Ecuador, 26 de enero de 2026. El Gobierno de Ecuador, bajo la administración de Daniel Noboa, decidió replicar el agresivo modelo de «guerra total» de Donald Trump para enfrentar el tráfico de drogas en las costas del Pacífico. El anuncio lo hizo el ministro del Interior, John Reimberg, tras una reunión estratégica en Quito con Joseph Humire, subsecretario de guerra estadounidense para las Américas.
Esta nueva fase de cooperación militar autoriza el ataque directo contra embarcaciones civiles sospechosas, una táctica que prioriza la neutralización letal sobre la captura y el debido proceso.
Esta política de «fuego abierto» copia el patrón establecido por Washington desde septiembre pasado, cuando la flota estadounidense comenzó a hundir pequeñas embarcaciones en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico, dejando un saldo que ya supera las cien víctimas mortales.

Al adoptar este enfoque, Ecuador abandona los protocolos tradicionales de interdicción marítima para implementar una estrategia de bombardeo que el propio Reimberg defendió como necesaria: «Aquellos que pretendan usar puertos ecuatorianos para salir con botes rápidos van a ser atacados», sentenció.
La medida ha desatado un clima de terror entre los pescadores artesanales del Pacífico ecuatoriano, quienes temen convertirse en «daños colaterales» de esta ofensiva militar. Dado que muchas lanchas de pesca comparten características visuales con las embarcaciones rápidas utilizadas por las mafias, la falta de mecanismos de identificación claros y la orden de atacar directamente aumentan el riesgo de ejecuciones extrajudiciales en alta mar, una preocupación que ya se elevó ante organismos internacionales de derechos humanos.
Sombras sobre la flota bananera de la familia Noboa
A pesar del discurso de «mano dura» contra las narcolanchas pequeñas, el anuncio ha generado interrogantes sobre cómo se aplicará esta misma severidad a los buques de gran calado. Diversas investigaciones periodísticas han señalado repetidamente que contenedores de fruta vinculados a las empresas de la familia Noboa han sido utilizados para transportar toneladas de cocaína camuflada hacia Europa.
Hasta el momento, el Gobierno no ha aclarado si la nueva política de ataques letales se extenderá a los grandes buques mercantes sospechosos de «contaminación» masiva.
Informes recientes sugieren que una parte significativa de la droga que llega a puertos como Amberes se oculta en cargamentos de banano, producto insignia del holding familiar del mandatario. Esta disparidad en el trato —fuego real para las lanchas de pescadores y procesos administrativos lentos para las grandes exportadoras— alimenta las críticas sobre una posible selectividad en la guerra contra las drogas.

La opinión pública cuestiona si la administración Noboa está dispuesta a atacar los activos de su propia estructura empresarial con la misma contundencia que promete para las costas ecuatorianas.
Aranceles y fricciones: El «Trumpito» latinoamericano
Esta no es la primera vez que Daniel Noboa intenta emular el estilo autoritario y proteccionista de Donald Trump. Recientemente, el mandatario ecuatoriano impuso un arancel de seguridad del 30% a las importaciones procedentes de su vecina Colombia, una medida que justifica como una respuesta a la falta de cooperación de Bogotá en la lucha contra el crimen.
Este movimiento, calificado por analistas como una «copia mal hecha» de las políticas arancelarias de la Casa Blanca, ha provocado una fuerte tensión diplomática con el Gobierno de Gustavo Petro.
Sin embargo, los expertos económicos advierten que, al igual que sucede con algunas medidas de Trump, el impacto negativo recae con más fuerza sobre el propio Ecuador que sobre su vecino. El encarecimiento de insumos básicos como productos farmacéuticos, cosméticos y repuestos de vehículos —todos importados masivamente desde Colombia— amenaza con disparar la inflación interna y desabastecer sectores críticos.
La tendencia del presidente ecuatoriano a recurrir a «golpes de efecto» para desviar la atención de sus crisis internas de seguridad y corrupción es una constante en su gestión. Al alinearse ciegamente con las tácticas de Trump —tanto en lo comercial como en lo militar—, Noboa busca consolidar una imagen de líder regional fuerte ante las próximas elecciones. No obstante, el costo de esta imitación política lo están pagando los ciudadanos en los mercados y los pescadores en el océano, atrapados en una espiral de violencia y encarecimiento de la vida.

