Petróleo
Exportaciones de petróleo a EEUU creció 86% en enero
Tras la reconfiguración comercial tras el ataque militar estadounidense, el flujo de petróleo ha sido constante hacia ese país
Caracas, 05 de febrero de 2026. Las exportaciones de crudo desde Venezuela hacia Estados Unidos han experimentado un repunte drástico al cierre de enero de 2026, alcanzando los 175.000 barriles diarios (bpd). Esta cifra representa un incremento del 86% en comparación con la semana previa, según los registros de la Agencia de Información Energética (EIA).
Este flujo masivo de energía ocurre en el contexto inmediato al ataque militar y el secuestro del presidente Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, eventos que forzaron una reconfiguración de los acuerdos comerciales bajo la presión de la intervención extranjera.
La reactivación de estos envíos responde a la ejecución de acuerdos sellados tras la extracción forzosa del mandatario venezolano, lo que ha permitido la salida de inventarios que se encontraban retenidos debido al esquema de sanciones previas.
Según datos de la propia administración en Washington, el volumen de crudo comprometido en esta fase inicial oscila entre los 30 y 50 millones de barriles. Este petróleo, que anteriormente enfrentaba bloqueos para su colocación en mercados internacionales, está siendo absorbido ahora por el sistema de refinación estadounidense tras el cambio forzado en el control del país.
Con estos niveles de exportación, Venezuela se ha reinsertado abruptamente como el séptimo proveedor de crudo de Estados Unidos. El promedio móvil de cuatro semanas también evidencia esta tendencia, ubicándose en 110.000 bpd, lo que supone un alza del 13% respecto al periodo anterior.
Los datos confirman que el suministro energético hacia el norte ha sido una prioridad inmediata en la agenda impuesta tras la intervención de principios de mes, aprovechando la infraestructura petrolera nacional para satisfacer la demanda externa.
Levantamiento selectivo de sanciones y operatividad de transnacionales del petróleo
La movilización de este crudo ha sido facilitada por la emisión de nuevas licencias del Departamento del Tesoro, las cuales otorgan libertad operativa a empresas de transporte y refinerías que anteriormente tenían prohibido cualquier vínculo comercial con el Estado venezolano.
Estas licencias no son un gesto de apertura diplomática, sino una herramienta administrativa que legaliza la extracción y compra del petróleo bajo el nuevo escenario político. Empresas de diversas nacionalidades ya han concretado contratos para movilizar el crudo, aprovechando el desmantelamiento de las restricciones que ellas mismas ayudaron a sostener.
El flujo de 175.000 bpd registrado el 30 de enero es el más alto desde diciembre, lo que demuestra la celeridad con la que se han reactivado los despachos tras el asalto a la institucionalidad venezolana.
La liberación de estas cargas almacenadas permite a los compradores internacionales acceder a crudo pesado de manera directa y sin los obstáculos logísticos que caracterizaron los años de bloqueo. Este escenario pone de manifiesto que el objetivo central de las acciones de fuerza del 3 de enero estaba intrínsecamente ligado al control y la disposición de los recursos estratégicos del país.
A medida que avanza el trimestre, se espera que el volumen de exportación se mantenga o aumente, dependiendo de la capacidad de las empresas inversionistas para gestionar los activos captados.
Los datos de la EIA confirman que la seguridad energética de Estados Unidos se está viendo directamente beneficiada por el quiebre del orden constitucional en Venezuela.

