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Desierto de Arabia Saudita registra primera nevada en su historia
Arabia Saudita, 12 de noviembre de 2024. El desierto de Al-Jawf ubicado en Arabia Saudita, amaneció con una cobertura blanca de nieve y granizo, un hecho que nunca se había visto en ésta región históricamente árida.
Según Newsweek, a la región se le conoce por su clima caluroso y húmedo, debido a que las temperaturas alcanzan los 55 grados centígrados durante los meses de verano, por lo que las nevadas son una anomalía muy poco frecuente.
En este sentido, se conoce que la temperatura media en el mes de noviembre es de aproximadamente 17 grados centígrados. En promedio, solo caen 0,48 pulgadas de lluvia durante el mes, lo que equivale a aproximadamente 120 milímetros.

El Centro Nacional de Meteorología saudita indica, citado por Wired, que este fenómeno se produjo por un sistema de baja presión proveniente del Mar Arábigo, que arrastró masas de aire cargadas de humedad hacia el desierto.
Así mismo, al tener contacto con las bajas temperaturas de la región, se generaron lluvias intensas, tormentas eléctricas y granizo, lo que terminó propiciando la caída de nieve, convirtiendo la arena dorada en una larga alfombra invernal.
Advertencias meteorológicas en Arabia Saudita
Las autoridades de Arabia Saudita y el Centro Meteoroógico Nacional, tras el fenómeno de nieve, emitieron varias alertas para la región de Al-Jawf y sus alrededores, advirtiendo sobre la posibilidad de condiciones extremas en los próximos días.
Igualmente, Los meteorólogos prevén más lluvias intensas, granizo y vientos fuertes, con posibles efectos adversos sobre la visibilidad y el tránsito en áreas desérticas.
En contexto, ésta situación, aunque extraordinaria, refleja los cambios climáticos que podrían hacer cada vez más comunes los fenómenos inusuales en regiones áridas del planeta.
También las autoridades saudíes y el Centro Nacional de Meteorología de los Emiratos Árabes Unidos han señalado que este tipo de patrones climáticos, con masas de aire húmedo sobre áreas desérticas, puede volverse más frecuente y prolongado, lo que transformaría los ecosistemas y la agricultura en regiones donde históricamente se han dado pocas precipitaciones.

