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Daneses están obligados a tomar las armas si EEUU ataca Groenlandia
Un decreto real de 1952 establece que ante una agresión militar, deben iniciar combate inmediatamente sin esperar órdenes
Dinamarca, 08 de enero de 2026. El estamento militar de Dinamarca ha confirmado que una orden de precaución histórica, firmada en 1952 por el rey Federico IX, permanece plenamente vigente en el marco jurídico actual. Esta normativa establece la obligación legal de los soldados daneses de contraatacar de forma inmediata ante cualquier agresión externa, incluso si esta proviene de fuerzas aliadas.
La legislación cobra especial relevancia en el contexto de la isla de Groenlandia, territorio vinculado al reino desde hace más de seis siglos, donde la presencia militar extranjera está sujeta a estrictos protocolos de soberanía.
La génesis de este decreto real se remonta a la traumática experiencia de la ocupación nazi el 9 de abril de 1940. En aquel momento, la interrupción de las comunicaciones dejó a numerosas unidades militares en un vacío de mando, sin instrucciones claras sobre cómo proceder ante la invasión.
Para evitar la repetición de este escenario, la orden actual garantiza que las tropas entren en combate sin necesidad de esperar órdenes específicas de la superioridad. El texto dicta que las fuerzas deberán iniciar las acciones bélicas inmediatamente, incluso si los comandantes desconocen la existencia de una declaración formal de guerra, con el fin de asegurar la defensa del territorio en condiciones de aislamiento.
La doctrina de resistencia máxima y energía defensiva de los daneses
La legislación prescribe que el combate se librará con la mayor energía posible para ganar tiempo estratégico y permitir la reorganización de las fuerzas, ya sea dentro o fuera del área agredida. Un aspecto crítico de la normativa es la prohibición de la rendición ante amenazas de represalias enemigas, exigiendo que la defensa continúe a pesar de los intentos de coacción para deponer las armas. Esta doctrina de «resistencia a toda costa» busca blindar la integridad del reino frente a cualquier intento de control forzoso de sus instalaciones gubernamentales o ataques directos a sus efectivos.
Expertos de la Academia de Defensa danesa, como el investigador Kenneth Øhlenschlæger Buhl, advierten que esta orden se activaría si fuerzas estadounidenses intentaran tomar el control de edificios gubernamentales o amenazaran a soldados daneses en el Ártico.
Aunque un acuerdo de 1951 otorga a Estados Unidos un amplio margen de maniobra militar en la isla, todas sus actividades deben notificarse previamente a Dinamarca. El análisis estratégico sugiere cautela, señalando que una presencia extranjera excesiva actuaría como un «Caballo de Troya», donde cualquier reacción exagerada por parte de Dinamarca podría utilizarse como pretexto para un control total del territorio, lo que obliga a las fuerzas danesas a mantener un equilibrio de vigilancia constante.

