Ciencia
Artemis II revela la majestuosa diana gigante de la Luna (+Fotos)
La misión espacial despierta de nuevo el interés sobre los procesos que moldearon nuestro sistema solar
NASA, 07 de abril de 2026. La misión Artemis II abrió una ventana inédita sobre el satélite al capturar imágenes asombrosas de una de sus estructuras más enigmáticas. Durante su histórico sobrevuelo, la tripulación logró retratar un relieve circular masivo con forma de diana gigante.
Según informó la NASA, esta constituye la primera ocasión en que la humanidad contempla dicha formación de manera completa y directa, devolviendo el interés mundial hacia los procesos que moldearon la superficie lunar hace miles de millones de años.

Esta escena posee un valor excepcional debido a la ubicación de la estructura en el extremo occidental de la cara visible, una zona que resulta imposible de apreciar íntegramente desde la Tierra. La perspectiva privilegiada de la nave permitió observar con nitidez una región que cautivó a los científicos planetarios durante décadas.
La llamada cuenca Orientale destaca ahora como uno de los hitos visuales más potentes del viaje, funcionando además como un laboratorio natural para descifrar los impactos cósmicos.
El enigma de los anillos concéntricos de Mare Orientale
Conocida también como Mare Orientale, esta formación presenta una depresión central profunda rodeada por tres anillos de roca elevada que dibujan una geometría casi perfecta. Los investigadores clasifican este sitio como la cuenca multianillo mejor conservada de todo el satélite.

Con un diámetro de 965 kilómetros y una antigüedad de 3.800 millones de años, su origen se remonta al final del gran bombardeo tardío, época en la que los planetas rocosos sufrieron impactos masivos constantes.
El interés científico de esta zona reside en su pureza geológica, ya que permaneció libre de las inundaciones de basalto volcánico que cubrieron otras cuencas lunares. Esta ausencia de lava permitió que el relieve conservara las huellas originales del choque con una claridad asombrosa. Gracias a las nuevas imágenes, los especialistas analizan el material fundido de aquel episodio violento, facilitando la comprensión de cómo se comporta la corteza ante eventos de magnitudes catastróficas.
Artemis II revela un modelo de destrucción y reconstrucción geológica
La estructura de Orientale encontró explicación en estudios previos que utilizaron mapas gravitatorios para proponer un modelo de formación dinámico. El impacto inicial generó un cráter gigantesco que colapsó con rapidez, provocando fracturas masivas en la corteza lunar.

Este proceso de inestabilidad derivó en el paisaje actual, donde el terreno cedió para crear los escarpes que hoy vemos como anillos exteriores, mientras que el material desplazado desde el centro configuró el círculo interno.
La fotografía obtenida por Artemis II consolida a Orientale como la referencia definitiva para estudiar formaciones similares en Marte, Mercurio o la luna Calisto. Más allá de la innegable potencia visual de esta «diana gigante», el hallazgo justifica el regreso humano al entorno lunar. Cada nueva observación cercana ayuda a reconstruir el pasado violento del sistema solar, un relato que permanece escrito con absoluta nitidez en la roca de la cara oculta.


