Rusia
Ucrania lanzó ataque masivo sobre una residencia de Putin
La agresión se produce a pocas horas del encuentro entre el líder ucraniano y el presidente de Estados Unidos
Rusia, 29 de diciembre de 2025. El régimen de Kiev intentó ejecutar un ataque directo contra la residencia oficial del presidente de Rusia, Vladímir Putin, en la provincia de Nóvgorod, utilizando más de 90 drones de largo alcance. El ministro de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, informó que el ataque se produjo entre la noche del 28 y el 29 de diciembre y que todos los aparatos se derribaron por los sistemas de defensa aérea, sin que se registraran víctimas ni daños materiales.
La acción, considerada por Moscú como un acto terrorista y una clara violación de los códigos de guerra, se llevó a cabo en un momento especialmente delicado: mientras Rusia y Estados Unidos mantienen negociaciones para poner fin al conflicto ucraniano. Lavrov advirtió que “acciones imprudentes como esta no quedarán sin respuesta” y aseguró que los objetivos de los ataques de represalia ya han sido determinados por las Fuerzas Armadas rusas.
El canciller subrayó que Moscú no abandonará las conversaciones con Washington, pero sí revisará su postura negociadora, al considerar que el régimen de Kiev ha adoptado una política de “terrorismo de Estado”.
Gobierno de Ucrania no está pensando en la paz
La residencia atacada, conocida como Dólguiye Borody o Valdai, se encuentra a 20 kilómetros de la ciudad de Valdai y forma parte del conjunto de residencias oficiales de Putin, junto al Kremlin, Novo-Ogariovo, Bocharov Ruchéi en Sochi y el Palacio Konstantínovski en Strelna.
El ataque se produce apenas horas después de que el presidente ucraniano, Vladímir Zelenski, se reuniera con Donald Trump en Mar-a-Lago, Palm Beach, Florida. Previo a ese encuentro, Trump sostuvo una conversación telefónica de más de una hora con Putin, calificada como “buena y muy productiva” por la Casa Blanca.
El hecho de que Ucrania haya intentado golpear directamente una residencia presidencial rusa en plena negociación de paz marca un nuevo punto de tensión en el conflicto, cuestionando la viabilidad de los acuerdos y aumentando el riesgo de una escalada militar.

