Opinión
¡Reconciliación con inclusión y dignidad!
Artículo del Embajador de Venezuela en Bolivia
Bolivia, 21 de abril de 2026.- La mona, los monos, la chusma, los patas en el suelo, los negros, los indios, los brutos, la plebe, la basura, la prole, los marginales, los indecentes.
Esos son los insultos que el pueblo venezolano ha soportado por siempre. Ya desde el poder, antes de la Revolución, la clase media y la media alta, y ni se diga los empresarios y sus dignas familias, usaron esos descalificativos para dirigirse a nuestro movimiento; siempre nos han tratado con insultos, con discriminación y con odio.
Esas palabras nunca desaparecieron; las usaron en sus reuniones de «sociedad» y otros las lanzaron a la prensa para «educar» a sus seguidores en el arte de odiar a quienes piensan distinto a sus disminuidos privilegios de clase.
Baute dirigió el coro de un insulto común entre quienes pretenden dirigir Venezuela. Esa voz de deshumanización, exclusión y discriminación contra Delcy Rodríguez refleja el sentimiento de los dirigentes y seguidores racistas del movimiento antivenezolano.
Dios nos ha dado la oportunidad, al pueblo venezolano, de escuchar, ver y entender a quienes tenemos al frente.
El insulto que brotó desde la Plaza Española habla del tipo de odio que embarga el corazón de quienes, llenos de resentimiento, quieren avasallar a los desfavorecidos de siempre.
Es el sonido estruendoso de una campana para despertar al movimiento bolivariano, patriótico, nacional y amoroso. Que esa campana nos permita defender la dignidad de nuestra nación y de nuestra presidenta (e), Delcy Rodríguez, y alejemos para siempre a los líderes del odio del mando político de nuestro pueblo.
¡Qué viva la dignidad del pueblo venezolano! ¡Qué viva el mestizaje de nuestra nación! ¡Abajo el odio! ¡Qué viva la reconciliación con dignidad!

