Ciencia
Ministra Gabriela Jiménez resalta valor biológico de la leche materna
Se confirma, una vez más, que la lactancia materna prolongada es un proceso biológico indispensable debido a su capacidad de adaptación a las necesidades cambiantes del neonato
Caracas, 07 de febrero de 2026. La ministra del Poder Popular para la Ciencia y la Tecnología, Gabriela Jiménez, difundió un estudio publicado originalmente en The Conversation, el cual profundiza en la complejidad biológica de la lactancia materna.
La investigación titulada “Diálogo microbiano: así se comunican la madre y el bebé a través de la leche” expone cómo este fluido actúa como un puente biológico fundamental para la construcción de la microbiota intestinal del lactante.
A continuación, conozca los puntos más relevantes de la propuesta científica:
La leche materna trasciende su función nutricional al ser un ecosistema complejo que aporta componentes bioactivos, anticuerpos, células inmunes y cientos de especies bacterianas esenciales.
Durante los primeros meses, la microbiota intestinal formada a través de la leche materna es clave para la maduración del sistema inmunitario, la regulación del metabolismo y la protección contra patógenos.
El estudio, que analizó a 195 parejas madre-bebé, identificó hasta doce cepas bacterianas compartidas.
En tal sentido, destacó la presencia predominante de Bifidobacterium longum tanto en la leche como en el sistema digestivo del lactante.
Los resultados demuestran que los bebés alimentados exclusivamente con leche materna presentan una mayor abundancia de bifidobacterias intestinales, favoreciendo su persistencia y expansión biológica.
Además de bacterias intestinales, la leche transmite microorganismos asociados a la piel materna y la cavidad oral, como Staphylococcus epidermidis y Streptococcus salivarius, consolidando el microbioma del recién nacido.
Se confirma, una vez más, que la lactancia materna prolongada es un proceso biológico indispensable debido a su capacidad de adaptación a las necesidades cambiantes del neonato.
Su implementación favorece la construcción de un microbioma sólido, asegurando un estándar de salud óptimo durante el desarrollo temprano.

