Béisbol
Golpe de Estado de la CBPC a la Serie del Caribe
¿Se abre la posibilidad de fundar un nuevo torneo con ligas que respeten los principios de hermandad y solidaridad?
Caracas, Venezuela, 21 de diciembre de 2025.- Paradojas de la vida; en el año 1948 dos empresarios venezolanos, amantes del buen béisbol, plantean la idea para jugar un torneo de campeones de ligas caribeñas en la región. Esos empresarios eran Oscar Prieto y Pablo Morales. Un año después, en agosto de 1949, se formaliza y da vida a la Serie de Béisbol Profesional del Caribe, que hoy conocemos como la Serie del Caribe.
Años después, la misma organización que se nutrió y benefició económicamente de este prestigioso torneo, le ha dado un golpe de Estado al país que le dio vida: Venezuela.
El hecho de quitarle la sede a la LVBP – Venezuela para la realización de la Serie del Caribe 2026 es un duro golpe a una nación beisbolera por tradición. Además que se convierte en un agrio desplante que los venezolanos no perdonaremos, pues si de algo estamos seguros es que el país bolivariano tiene todos los elementos para garantizar que el evento saliera adelante.

Venezuela tiene los mejores estadios de la región caribeña en el ámbito del beisbol, además que tiene el récord de mayor asistencia de fanáticos en un torneo. Esto también implica que económicamente el país y la liga LVBP tiene la suficiente fuerza y músculo financiero para sacar adelante un evento de tal magnitud.
De hecho el Estado venezolano tiene una inversión importante en la Liga LVBP pues el deporte es un asunto de Estado en la nación. A esto se añade el hecho que el gobierno bolivariano siempre ha garantizado la realización del evento internacional cuando le ha tocado organizarlo.
¿Y entonces qué ocurrió con la Serie del Caribe?
Lo único que ocurrió es que la Confederación de Béisbol Profesional del Caribe – CBPC dejó penetrarse por factores que tienen intereses oscuros en sus manos. Los nombres de esos personajes seguramente se especula abiertamente, sin embargo, el objetivo es claro: hacerle daño político y moral a Venezuela.
Pero lo más triste de todo esto es que tres ligas de béisbol que conforman el cuerpo viviente de la Confederación, le dieron la espalda a una hermana que para ellos es necesaria, pues sin Venezuela, la Serie del Caribe ya tiene un asterisco y cualquier edición que se juegue sin ella será el inicio de la debacle del prestigioso torneo.

Un verdadero boicot contra Venezuela por la bajeza de dejarse arrastrar a intereses políticos, han hecho los representantes de ligas de Dominicana, México y Puerto Rico. Sobre Dominicana y Puerto Rico es entendible pues los boricuas son colonia estadounidense, no son independientes, así su concepto hable de «Estado libre y asociado», mientras que LIDOM (República Dominicana) tiene un gobierno sumiso a los Estados Unidos.
Pero el tema de México es muy particular pues, aunque las ligas son independientes al Estado, no están exentas a las sugerencias de cada gobierno. Pero la liga mexicana quizas vio la oportunidad económica de sacarle provecho pues, después de Venezuela, México es el país que «mete mas gente» cuando organizan el evento.
¿Hay otras opciones?
Queda abierta la posibilidad que Venezuela responda con un lógico NO a su participación en la edición del 2026 después del agrio desplante. Aunque estamos claros que también está latente las amenazas que se ciernen sobre el mar Caribe y sus cielos por parte de las Fuerzas Armadas Piratas de EEUU.
Pero también queda abierta otra posibilidad ante la ya debilitada moral de la Confederación de Béisbol Profesional del Caribe: ¿Y si Venezuela plantea un nuevo evento?.
El béisbol, por fortuna, ya es internacional y con buen nivel competitivo hasta en Europa. Entonces por qué no replantear un evento alterno con la participación de ligas como la de Colombia, Nicaragua, Cuba, Brasil, Italia, China, Japón y por su puesto Venezuela.

Si se suman ligas importantes como México, República Dominicana y Canadá sería buenísimo siempre y cuando todos los equipos asistan bajo la filosofía de la competencia sana y la camaradería peloteril, sin dejarse penetrar por factores políticos. Hasta el campeón mundial de la MLB pudiera asistir, sin poner condiciones.
Lo cierto es que Venezuela está capacitada y ha demostrado que puede hacer este tipo de eventos y espectáculos de calidad y talla internacional.
¡Amanecerá y veremos!

